miércoles, 28 de noviembre de 2012

Cinco


Instrucciones para no pasar desapercibido.
De uno mismo. 

No hago lugar a la esperanza. Yo no espero nada.
No construyo mi lugar desde la conjunción de factores y eventos posibles.
No permito que esa imagen futura, utópica, lejana se entrometa con el pasar de este instante.

No se como terminará este texto. No se que es lo que quiero decir y si quiero decir algo.
No se si lo vas a leer, no se si te interesaria.

El fin es el proceso en si mismo. Es el disfrute del momento. Es el poder encontrar dentro de las infinitas combinaciones de palabras posibles aquella que en este preciso instante me conmueva lo suficiente para seguir escribiendo.

Ahora una brisa artificial me sacude el lado izquierdo. 
Me incomoda, no me gusta el viento. 
Empiezan las noticias, estas cerca mío. 
El olor… te das vuelta 

Cuatro

Esto está crudo, lo siento.
Pareciera que me lo haces apropósito.
Dijeron cada uno por su lado.

La casa vacía respiraba aire fresco.
Los últimos en salir fueron acompañados. Y no miento.
La puerta se cerró con nosotros adentro.

Enfrentados en la habitación quedamos.
El ruido del ventilador amortizaba el silencio.
Estaba la inquietud y estabas vos.



tres


Una de las personas que más admiro en el mundo, Pancho que dibujó al perro que fuimos a buscar un día y se convirtió en Clotario.


dos


El texto desprovisto de mensaje.
La carne fría. La lengua seca.
Ya se acercan, ya es la hora.

La mano que tiembla impune.
La mirada impávida, condescendiente.
Yo no estoy aquí, yo nunca supe.

Los que partieron, donde estarán nos regurgitan.
El aseo del lugar es inminente.
El lugar que hasta hace un tiempo estaba cerca.

Mentime, recordame, haceme bien.
Te escucho, te olvido, dejame.

Lloré. Si lo hice. Escupí también.
Y te abracé mas fuerte que nunca.
Y ahí, si ahí, te perdí para siempre. 
Te quise perder.

uno


Soy anónimo. No me conozco. Soy aquello que se proyecta de mi parte ausente. La que trabaja desde la inconsciencia, la inexactitud, el reflejo, el aire que respiro de forma también por cierto, automática. 

Soy y me dejo así. 
Veo lo que pasa, incluyo lo que observo y crezco.

Me entiendo como una colección de pedazos de vida que recuerdo.
El recuerdo es, por cierto, inexacto. Se ve plagado de omisiones y exageraciones producto de mi sentir con respecto a esa verdad pasada, que me pasó.

¿Qué tanto soy lo que recuerdo? ¿Qué tan de acuerdo estoy con aquella construcción? La única respuesta al parecer sensata es que nada de eso importa demasiado. 

Me quedo con lo que esta acá, ahora. En esa ausencia que me presenta, así como soy ante vos. 

Hola.