viernes, 22 de marzo de 2013

diecisiete


El oro está en la basura.
Entonces es basura.
Sigamos a la mujer calva.
Es mujer.

Este mismo espacio nos fue asignado.
Y confundimos el vacio con silencio.
Satisfacimos nuestra sed confundiendola con hambre.
Y de repente una puerta se abrió en sentido contrario.

Una fiesta de cañones apuntando hacia nosotros.
Me detuve a contemplar como el oro resplandecía en la basura.
Y la mujer calva aplastó mi cabeza.
Estoy famélica.