El oro está en la basura.
Entonces es basura.
Sigamos a la mujer calva.
Es mujer.
Este mismo espacio nos fue asignado.
Y confundimos el vacio con silencio.
Satisfacimos nuestra sed confundiendola con hambre.
Y de repente una puerta se abrió en sentido contrario.
Una fiesta de cañones apuntando hacia nosotros.
Me detuve a contemplar como el oro resplandecía en la basura.
Y la mujer calva aplastó mi cabeza.
Estoy famélica.
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