viernes, 15 de febrero de 2013

dieciséis


Como siempre había abierto la caja de fósforos al revés.
La puta madre cuando será el día que me compre un cornudo magiclick, pensaba. 
Pero como siempre, cuando iba al kiosco me olvidaba de hacerlo.
Así estaba yo entretenida recogiendo los palitos de prender, cuando una voz me dice: "Se te ve la bombacha". Yo muy suelta de cuerpo replico: "Estoy en bombacha". "No" me responde, "estas en la calle".
Un poco aturdida me incorporo, giro la cabeza para un lado, para el otro y si, efectivamente estaba en la calle. Miro para abajo y si, definitivamente estaba en bombacha, en la calle.
Tratando de eludirme de esa situación, o por lo menos de aquella voz que personificaba mi vergüenza, me tiro en el piso mugriento de la vereda y me hago la epiléptica. 
Escucho los gritos de aquella misma voz pidiendo auxilio.
Y siento seis manos por lo menos sujetándome fuerte las extremidades y la cabeza. 
Después, vacío. Vacío mental fue mi respuesta. 

miércoles, 13 de febrero de 2013

quince


No dejes abierta la ventana
No existe Raid para lo que no existe
La mañana sucede a la noche
cuando la noche te aplasta en el lecho.
Es ahí cuando aparece sonriente
para prepararte un café con medialunas.

*** Ilustración: Pancho dibujado

jueves, 7 de febrero de 2013

catorce


El desprecio fue elocuente, sincero, recíproco.
Nos besamos apasionadamente con asco y resquemor,
y discerní en mis labios su saliva de la mía.
Yo era el hielo y ella el mechero.
En mi mano estaba su mano y mi pierna entrelazaba su cuello.
La intención impetuosa del abrazo mortal se hizo presente.
En este deseo coincidíamos. Ella y yo y la pulsión de muerte.
Pero no, no pasó.
El desprecio fue elocuente, sincero, reciproco.
Nos desprendimos sin despedirnos conservando cada una para si
el último roce.