Como siempre había abierto la caja de fósforos al revés.
La puta madre cuando será el día que me compre un cornudo magiclick, pensaba.
Pero como siempre, cuando iba al kiosco me olvidaba de hacerlo.
Así estaba yo entretenida recogiendo los palitos de prender, cuando una voz me dice: "Se te ve la bombacha". Yo muy suelta de cuerpo replico: "Estoy en bombacha". "No" me responde, "estas en la calle".
Un poco aturdida me incorporo, giro la cabeza para un lado, para el otro y si, efectivamente estaba en la calle. Miro para abajo y si, definitivamente estaba en bombacha, en la calle.
Tratando de eludirme de esa situación, o por lo menos de aquella voz que personificaba mi vergüenza, me tiro en el piso mugriento de la vereda y me hago la epiléptica.
Escucho los gritos de aquella misma voz pidiendo auxilio.
Y siento seis manos por lo menos sujetándome fuerte las extremidades y la cabeza.
Después, vacío. Vacío mental fue mi respuesta.
