viernes, 14 de diciembre de 2012

ocho


El vestido blanco flamea en la soga. 
Ella se acerca a la escena, el viento desacomoda su pelo, 
a ella no le preocupa nada.

Sobre la tierra se acomodan las flores y las plantas. 
Serena la tarde avanza. 
Seria de ella el tiempo para pensar y pasar.

Suelta perfume la prenda recién lavada. 
Sobre su cuerpo suave se asentaría. 
La acompañaría de ahora en mas.

El borde en la terraza aparece alto y lejano. 
Se suman mas alla otros techos y ventanas. 
Pero a ella no le importa.

La paloma despliega sus alas 
y emprende vuelo para nunca regresar.

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