El vestido blanco flamea en la soga.
Ella se acerca a la escena, el viento desacomoda su pelo,
a ella no le preocupa nada.
Sobre la tierra se acomodan las flores y las plantas.
Serena la tarde avanza.
Seria de ella el tiempo para pensar y pasar.
Suelta perfume la prenda recién lavada.
Sobre su cuerpo suave se asentaría.
La acompañaría de ahora en mas.
El borde en la terraza aparece alto y lejano.
Se suman mas alla otros techos y ventanas.
Pero a ella no le importa.
La paloma despliega sus alas
y emprende vuelo para nunca regresar.
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