Montoto piensa, y está en lo cierto, que nadie lo ve.
Montoto se entretiene contando las baldosas marrones
del piso en damero del bar "El progreso" por el que pasé ayer.
Montoto dice, y nadie lo oye, que nació al revés.
Montoto sin embargo, todos los días trata de enderezarse.
Montoto aprendió a contar hasta diez.
Montoto no es su nombre. Pero a nadie le interesa saber.

El bar queda en California y Montes de Oca, en Barracas.
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