lunes, 3 de diciembre de 2012

siete


Para arriba y para abajo el cuarto se achicaba.
Lo veo a mi viejo saltando en el dos plazas recién comprado.
Un timbre que anuncia la llamada final.

Las personas que quedan se envuelven.
El lazo es estrecho y prolongado.
Serán, desde entonces, inquebrantables.

"Que buena idea Pancho", decía 
mientras se pasaba él también grasa por los zapatos.
al lado del fuego en el bosque del lago.

Lo veo a mi viejo desde el asiento de atrás del auto.
"Yo canto fuerte para no dormir" me dijo.
Yo grito fuerte, desde entonces, papá te extraño.

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